Querido Bilbao, quién te ha visto y quién te ve. En apenas quince años has convertido tus espacios degradados en nuevos centros de oportunidad que bien has sabido aprovechar. También has resuelto viejas rencillas con tu mayor fuente de riqueza, la Ría, para volver a mirarla de frente y has empezado a cuidar tu imagen de cara a los demás. Qué orgullosos nos has hecho sentir.
No has escatimado en gastos, siempre has querido ser el mejor. Las maderas más preciadas para tus puentes, el mejor pavimento para tus calles... Te has nutrido de unos materiales exquisitos. Y, además, has solicitado los servicios de los más prestigiosos arquitectos, ingenieros y escultores del planeta, que te han puesto a punto para desfilar en las mejores pasarelas del mundo. ¡Cuánto éxito en tan poco tiempo!
Ya pocos recuerdan aquella mala racha; sin duda, la peor de tu vida. Sabemos que fue muy traumático para ti romper con quien durante tantos años compartió contigo tanta riqueza cargada de buenos momentos e ilusión. Aún recuerdo su nombre, industria pesada. Fue una historia de amor preciosa que acabó de una manera triste y dolorosa. ¡Cuánto sufrimiento! De todas formas, la grandeza que siempre te ha caracterizado te ayudó a levantarte y salir adelante. Has rehecho tu vida de una manera impecable.
Tu paso de la actividad industrial al sector terciario no ha sido fácil, lo sabemos. Has tenido que elegir un camino y arriesgar, y eso siempre genera incertidumbres. No obstante, nadie duda de que has acertado al trasladar todas las instalaciones portuarias al Abra Exterior con el propósito de instalar donde estaban el Guggenheim y el nuevo Abandoibarra, espacio en el que muchos artistas de prestigio mundial han dejado obras de arte.
La cámara de fotos, obligada
Para tu cambio de imagen y forma de vida también han sido claves la mejora de comunicaciones con un metro de diseño, un nuevo tranvía, un aeropuerto moderno y una terminal de cruceros; la regeneración de grandes edificios históricos, como la Alhóndiga y la Estación de Santander; la mejora de las plazas y peatonalización de las calles, gracias a la creación de nuevos aparcamientos subterráneos; así como el soterramiento de las vías del tren que separaban tus barrios, que ha servido para habilitar nuevos espacios en los que crear avenidas y viviendas.
Y qué decir de la ampliación de las aceras y la posibilidad de contemplar esculturas por la calle. Ahora, hay que llevar siempre encima la cámara de fotos. No vamos a olvidar la creación de nuevos paseos por el borde de una Ría limpia que nada tiene que ver con aquella en la que hasta hace veinte años seguían vertiéndose todas las aguas residuales del Bilbao Metropolitano. Ahora, uno de los mayores objetivos es que algún día tus ciudadanos puedan volver a bañarse en sus aguas. Habrá que esperar. Pero no sufras y disfruta de los nuevos proyectos que aún están por venir (Zorrozaurre, TAV...), que no son pocos. Y, sobre todo, se feliz y cuídate mucho.